Una de
las notas características de la espiritualidad del
Carmelo es la presencia de la Virgen María en nuestra
vida, la comunión con su persona, la imitación
de sus virtudes, el culto de especial veneración. El
Carmelo, según una expresión medieval, es
"todo de María".
No se
trata pues de una nota marginal del carisma, sino de una de
las expresiones más íntimas y más queridas
de nuestra tradición.
La presencia
de la Virgen en nuestras comunidades acrecienta el sentido
de "familia", por la constante y común referencia
a la Virgen como presencia materna en medio de sus hijos e
hijas; la dedicación a su amor y a su culto, como especial
consagración, determina la intensidad del culto mariano,
dentro de la más pura tradición litúrgica
y espiritual de la Iglesia, renovada actualmente por las orientaciones
del Concilio Vaticano II.
La consagración
religiosa y la vida cristiana vivida en el Carmelo tienen
como meta, según la espiritualidad de la Orden, la
perfección de la caridad, del amor de Dios y del prójimo;
la tensión hacia la santidad que caracteriza nuestra
vida tiene en la Virgen María no sólo el modelo
mas alto sino también la compañía mas
eficaz de nuestra vida.
|