Un anónimo
peregrino de principios del siglo XIII nos ofrece, en un documento
sobre los caminos y peregrinaciones de la Tierra Santa, el
primer testimonio histórico mariano acerca de la Orden.
Nos habla de una "muy bella y pequeña iglesia
de nuestra Señora" que tenían los ermitaños
latinos, llamados "Hermanos del Carmelo" .
Posteriormente
el título de la Virgen María se le dará
a todo el monasterio, cuando se amplíe notablemente
la primitiva capilla. Este dato primordial de la capilla del
Monte Carmelo dedicada a la Madre de Dios es significativo
y prácticamente es el hecho del que se desprende la
más antigua devoción de los Carmelitas a la
Virgen. Desde el principio de su fundación los Carmelitas
han erigido una pequeña capilla dedicada a la Virgen
Madre de Dios en su misma tierra de Israel.
Suponemos
que esta capilla estaba presidida por una imagen de la Madre
de Dios. La tradición antigua de la orden nos ha transmitido
algunas imágenes antiguas, de inspiración oriental.
Entre ellas algunas del tipo de la Virgen de la ternura o
de la Virgen sentada en un trono con su Hijo. Todo ello indica
que los ermitaños del Monte Carmelo querían
dedicarse por entero al vivir en obsequio de Jesucristo bajo
la mirada amorosa de la Virgen Madre, y que ella presidió
desde sus misma cuna el nacimiento de una nueva experiencia
eclesial. De aquí el hecho que se la reconozca como
Patrona "en cuya alabanza y gloria esta misma Orden fue
fundada especialmente"
[Regresar
a Virgen María del Carmelo] |