“Con
el fin de promover más la piedad y devoción
de los fieles hacia la Bienaventurada Virgen del Carmen,
de la que pueden sacar abundantes y saludables frutos para
sus almas… Hemos determinado enriquecer con un privilegio
peculiar las Iglesias Carmelitas. Por lo que cuantos confiados
en la misericordia de Dios Omnipotente, contritos confesados
y comulgados, visiten devotamente cualquiera iglesia u oratorio
público, tanto de frailes como de monjas, lo mismo
de los Calzados como Descalzos, existen en todas partes
y rogasen allí a Dios:… por la conversión
de los pecadores y exaltación de la Madre Iglesia,
las intenciones del Sumo Pontífice; concedemos misericordiosamente
en el Señor tantas indulgencias plenarias con remisión
total de sus pecados, cuantas visitas hicieren desde las
primeras vísperas del día 16 de julio de cada
año, en que se celebra la fiesta de la Madre de Dios
del Monte Carmelo, hasta la puesta del sol del mismo día;
las que podrán también aplicarse por medio
de sufragio a las almas de los fieles que salieron de este
mundo unidas a Dios en caridad…Las presentes letras
han de ser valederas en todo tiempo.”
Dado
en San Pedro de Roma, Bajo el anillo del Pescador, el día
16 de mayo de 1892, decimoquinto de nuestro Pontificado.
(S.S. León XIII)